Recientemente me comentaban unos amigos en situación de jubilación, es decir con más de 65 años de vida, que con mucha frecuencia se veían a sí mismos recordando sucesos de su pasado.
Este “recordando” no se refiere a recordar donde has dejado las cosas, dónde tienes que ir hoy o mañana, qué compromisos tienes con familiares, conocidos, amistades u otras personas.
Los posibles problemas con este tipo de recuerdos se atribuyen a la memoria y, en muchas ocasiones, las faltas de memoria suelen explicarse por una atención o interés suficientes.
Otra cosa bien diferente son los recuerdos de vivencias pasadas, desde la infancia (donde llegue la capacidad de recuerdo de cada quien) hasta la madurez, pasando por la adolescencia y la juventud.
A este tipo de recuerdo se referían mis amigos y sobre ello estuvimos conversando.
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